El contorno de los ojos es la zona más fina y frágil del rostro. Es pobre en glándulas sebáceas y en fibras de colágeno y elastina. La piel, en esta zona, se ve también extremadamente solicitada con los 22 músculos continuamente en movimiento y con aproximadamente 10.000 parpadeos diarios. Todas estas particularidades prueban que el contorno de los ojos es la primera zona que sufre los signos del envejecimiento. Podrán aparecer entonces de forma prematura arrugas, pequeñas arrugas y marcas de cansancio.

Necesita un tratamiento que combine una gran eficacia con una alta tolerancia para responder tanto a sus exigencias antiedad como a su sensibilidad. Para preservar la juventud de su contorno de ojos, recuerde utilizar un producto específico para el cuidado de esta zona, que atenúe las arrugas con total suavidad y que nutra e hidrate dicha zona, tan a menudo sometida a la deshidratación.

Con el cansancio o la edad, la microcirculación sanguínea y linfática alrededor de los ojos puede verse ralentizada. La piel del contorno de los ojos, muy fina, deja entonces entrever las marcas de una vascularización deficiente o de un mal drenaje linfático. Esto es lo que provoca la aparición de signos de cansancio como ojeras y bolsas. Cuanto más fragilizada y deshidratada está la piel, más fina será la misma, permitiendo así que estos signos de cansancio sean tanto más visibles.

Cuando las mujeres dicen estar preocupadas por la aparición de los primeros signos de envejecimiento, lo que mencionan con prioridad es el contorno de los ojos. Las arrugas, la falta de luminosidad y los ojos cansados quedan aquí identificados como marcadores del envejecimiento cutáneo y son por tanto una fuente de inquietud. Se puede empezar a aplicar un producto para el cuidado del contorno de los ojos a una edad bastante temprana: a partir de los 25 años.