La sarna es una infección provocada por un ácaro microscópico llamado Sarcoptes Scabiei. Se trata de un parásito de los seres humanos muy común, que se transmite por el contacto estrecho de persona a persona.


¿Todavía es frecuente?
Aunque la palabra “sarna” suena a épocas pasadas de guerra o pobreza, la enfermedad es frecuente, incluso en los países desarrollados. No afecta necesariamente a personas con mala higiene, sino que puede observarse también en personas limpias y sanas ya que para contraerla sólo hace falta estar en contacto con una persona infectada. Sin embargo, es más frecuente en personas que viven en condiciones de hacinamiento y en contacto más estrecho, porque el contagio es más fácil. Es una enfermedad más frecuente en el tercer mundo, pero no es rara en el primer mundo.

¿Qué síntomas da?
El principal síntoma que puede hacer sospechar una sarna es el prurito que predomina por la noche, y que afecta a alguna otra persona que haya mantenido un contacto estrecho con el paciente.

El diagnóstico es más fácil si hay varios familiares afectados. Las lesiones que aparecen en la piel son poco específicas, ya que la mayoría son excoriaciones e irritaciones por rascado. Los ojos experimentados de un dermatólogo pueden detectar signos más específicos en la piel, como los nódulos o bultos en la zona genital o los pequeños surcos que excava el ácaro bajo la piel y que pueden verse sobre todo en las manos, entre los dedos, o en las muñecas.

¿Cómo se trata?

La sarna precisa de un tratamiento correcto, dirigido tanto a eliminar el ácaro como a desinfectar la ropa y enseres que hayan estado el contacto con él. En general, se trata por vía tópica, con lociones antiparasitarias que deben aplicarse según las indicaciones del médico. La ropa debe lavarse a alta temperatura para desinfectarla, exceptuando la ropa que no se pueda lavar en caliente, que queda desinfectada al guardarla en una bolsa de plástico durante dos semanas. En el momento de tratar al paciente hay que asegurarse de explorar, y en su caso tratar, a las personas que vivan con él, que también pueden haber contraído la enfermedad.