¿A quién afecta?

Suele empezar en la pubertad, y es más frecuente en la tercera y cuarta décadas de la vida, y en las personas de piel más grasa y más clara. Las personas que tienen dermatitis seborreica en la edad adulta pueden haber tenido formas infantiles. La llamada costra láctea es una de ellas, y se manifiesta por costras amarillentas y grasas en el cuero cabelludo en el recién nacido y durante el primer año de vida. Otra forma es la falsa tiña amiantácea, una forma más tardía de la costra láctea que forma placas de descamación que apelmazan el cabello en los niños.

¿Qué síntomas provoca?
Las lesiones de la dermatitis seborreica son placas rojas y con descamación grasa que afectan a zonas muy típicas: el surco nasogeniano, las zonas de las cejas y las pestañas, la piel detrás de las orejas, el centro del pecho o la espalda, y el cuero cabelludo en general. En algunos casos provoca sólo la descamación (caspa) y en otros hay inflamación, enrojecimiento y picor muy molestos. La repercusión estética puede ser asimismo importante. El curso de la enfermedad es crónico y recurrente con periodos de exacerbación y remisión.

¿Qué desencadenantes tiene?
Los pacientes que sufren la enfermedad explican que los brotes tienen relación con el estrés físico y emocional, los cambios de estación, o la aplicación de cosméticos grasos. Muchos pacientes tienen un brote ante cualquier enfermedad grave que desencadena alteraciones del sistema inmunitario. La mayoría de los pacientes tienen a mejorar en verano y empeorar en invierno.

¿Cómo se trata?
La dermatitis seborreica responde bien a los corticoides tópicos, porque reducen la inflamación y el picor, y también a los antifúngicos, tanto tópicos como orales. Esto es debido a que, aunque la enfermedad no es una infección por hongos, las lesiones están colonizadas por un microorganismo llamado Pityrosporum que aumenta la inflamación y la descamación. Si tratamos el Pityrosporum, mejoraremos la dermatitis. Muchas veces los antifúngicos se emplean en forma de champú, crema o loción.
El inconveniente de controlar la enfermedad con corticoides en crema es que la piel se acostumbra a ellos y cada vez se requiere de más cantidad y aplicación para obtener el mismo resultado. Si se abandonan de forma brusca pueden provocar un “efecto rebote”. Además, los corticoides pueden llegar a provocar otras dermatosis faciales como la rosácea o la dermatitis perioral si se emplean en exceso en la cara. Por ello, una buena alternativa para pacientes que deben de tratar muy frecuentemente su dermatitis seborreica son los inmunomoduladores tópicos como tacrolimus o pimecrolimus. Existen además bastantes productos cosméticos que mejoran la dermatitis seborreica, como aquellos que contienen limpiadores suaves como la keluamida o el ácido salicílico.

¿Cuál es su pronóstico?
La dermatitis seborreica no es curable, pero si el paciente sigue las indicaciones de su dermatólogo y aprende a tratar los brotes con las opciones terapéuticas disponibles, la enfermedad es fácilmente controlable.